Transporte de Pasajeros

Rafael Hernández: Del mantenimiento del Aclo al Scania electrónico


04.09.2019
Rafael Hernández: Del mantenimiento del Aclo al Scania electrónico

Rafael Hernández nació y vivió su infancia en la zona rural de El Soldado; su padre manejaba los ómnibus de CAMAR (Camejo y Martínez) -la antecesora de la empresa CORMIN- que por esos años hacían los servicios rurales que unían ese poblado con la capital minuana.

Rafael viajaba en los ómnibus de esta empresa para asistir a la escuela a inicios de los años 70’. Esos gratos recuerdos de su niñez entre el campo y los ómnibus siguen intactos, y comprueban -como nos expresó- que siempre estuvo entre los fierros.

Su pasión por el transporte le permiten recordar al detalle la flota de la empresa: “CAMAR tenía Aclo de media cabina, luego vino un Súper Aclo con cambio adelantado y hasta hubo un Aclo Mark VI con el que hice por un tiempo una línea a Polanco”.

Por esos años los transportistas conducían, hacían mecánica, gomería y hasta el imprescindible servicio de correo y mandados. Cada vez que el ómnibus iba para el pueblo no faltaba el encargue de los vecinos que no viajaban.

Esa profesión fue marcando el futuro de Hernández y en el año 1988 ingresa como mecánico a una de las dos cooperativas de transporte que tenían los funcionarios de la empresa SALUS, pasando a formar parte de C.O.F.C.SA. (Cooperativa de Ómnibus Funcionarios Cervecería Salus) en la que estuvo hasta su cierre, en el año 2013.

La tarea no era fácil ya que las unidades necesitaban mucho mantenimiento. En sus inicios la flota de ómnibus de la Cooperativa estaba compuesta por Leyland y algunos remotorizados con Mercedes Benz.

Las cuatro unidades realizaban nueve turnos diarios entre las 4:20 de la mañana y las 21:30 hrs. Estos ómnibus además de trasladar a los funcionarios de la planta de agua mineral Salus, trasladaban a los vecinos de los barrios La Coronilla y El Plata, al ser una línea regular.
Además de cumplir funciones en la Cooperativa durante 25 años de forma ininterrumpida, en su casa, cuando el tiempo se lo permitía, realizaba mecánica a otros vehículos, varios de los cuales llegaban -y todavía llegan- de otros departamentos.
El cierre de la cooperativa C.O.F.C.SA. de Minas provocó que Hernández tuviera que emigrar a Maldonado donde se desempeñó en los talleres de una empresa de ómnibus, lo que le dio mayores posibilidades de capacitarse ya que realizó cursos en Mercedes Benz para atender vehículos electrónicos.